Hay quienes suspiran por la Navidad y quienes la odian con todo su ser, pero en lo que todos estamos de acuerdo es en que las comidas y cenas son lo mejor de esta época (puede que insluso de todo el año).

Comidas familiares, de empresa, con los amigos… Casi sin darnos cuenta, diciembre se convierte en el mes de los festines, del no parar, de las barras libres y los platos abundantes. Una maravilla para los sentidos, sí, pero a menudo, un atentado en toda regla a nuestros sistemas digestivos.

Por que sabemos lo que hay en estas fechas, recopilamos para ti una serie de consejos y buenas prácticas para que este año consigas disfrutas de la comida en Navidad sin morir en el intento.

Abriendo el apetito

Toda buena cena o comida empieza con el aperitivo. Unas cervecitas, unas tapas o pinchos y una buena conversación.

En teoría, el aperitivo es una comida ligera que se toma para abrir el apetito, antes de la comida principal del mediodía o antes de la cena y que sirve, a su vez, para preparar el estómago. Pero el problema es que, en Navidad, estos aperitivos no suelen tener nada de ligeros. Además, suelen ser abundantes.

Teniendo en cuenta que la comida que vendrá después, casi con toda seguridad, no será escasa, tenemos que armarnos de fuerza de voluntad y recordarnos que no se trata de matar el hambre a base de comida y bebida cuanto antes, sino de preparar el estómago para la comida de Navidad que tomaremos a continuación.

De lo contrario, llegaremos llenos y pesados al plato principal y no lo disfrutaremos como debiéramos.

En la comida o cena

Ahora sí, con el apetito abierto y la mesa llena de manjares, es por fin hora de comer. Para no abusar, sigue estos consejos:

  • Controla las cantidades. Es mejor servirse de menos en el plato y repetir que llenarlo hasta arriba y verse obligado a comer una cantidad con la que no podemos. De esta forma, también se evitará desperdiciar comida.
  • Bebe agua. Esto ayudará a digerir antes y mejor.
  • ¡Ojo con las veces que rellenas la copa! Dicen que el vino alimenta, y con toda la razón. Por eso, si te llenas de vino o cerveza, estarás perdiendo espacio útil en el estómago para otros manjares.
  • Y por supuesto, intenta dejar hueco para el postre 😉

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Categorías: Comida

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